| Updated: 23 July 1999 | NATO News Articles |
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"OTAN : Hacia la Cumbre de Madrid"del Secretario General de la OTAN, Javier SolanaEuropa está atravesando un periodo crucial, tan crucial como lo fueron para el diseño del continente la década de los años 40 y los 50. Los indicios positivos que tenemos auguran que vamos a lograr hacer una Europa más segura y más estable de lo que ha sido durante todo el siglo. Hay buenas razones para ser optimistas. La nueva arquitectura de seguridad europea está tomando cuerpo. A través de la Conferencia Intergubernamental (CIG), la Unión Europea se está preparando para el próximo siglo, hacia una unión a la vez más profunda y amplia. En la OSCE, las discusiones que han comenzado sobre un nuevo modelo de seguridad para el siglo XXI sentarán las bases de una comunidad más segura y extensa. La adaptación del Tratado de Fuerzas Convencionales en Europa (FACE) también ha comenzado. Y, la Alianza Atlántica se prepara para una gran Cumbre en Madrid en julio. Estos procesos, todos juntos, van a definir la seguridad euroatlántica de las próximas décadas. Todas las instituciones están avanzando en la misma dirección, hacia el mismo objetivo : una Europa sin líneas divisorias, una arquitectura en la que cada país sea libre de ocupar el puesto que le corresponda y en la que cada país pueda hacer su plena contribución a la seguridad común. Todavía no lo hemos conseguido, pero se han producido importantes progresos. Los últimos años no sólo hemos avanzado en la teoría de la arquitectura de seguridad sinó también en la práctica. Hemos visto cooperación real entre la OTAN y sus antiguos adversarios, incluida Rusia. Hemos visto desarrollarse el proceso de integración europea sin que haya perdido atractivo para los demás y hemos visto pruebas reales del funcionamiento de la cooperación transatlántica. Estamos desarrollando la Identidad Europea de Seguridad y Defensa (IESD) dentro de la OTAN, al hacer posible que los medios y las capacidades de la Alianza sean utilizados en operaciones de los aliados europeos. Y sobretodo, hemos visto un esfuerzo internacional sin precedentes - de las naciones y las organizaciones - para poner fin a la guerra en los Balcanes y asegurar una paz duradera en la región. La presencia internacional en Bosnia demuestra el compromiso creciente para cooperar en la resolución de tales conflictos. La OTAN está allí presente en una coalición para la paz, que incluye desde Rusia hasta muchas otras naciones junto con los países aliados. Numerosas organizaciones internacionales están cooperando para ayudar en la reconstrucción de Bosnia, económica y físicamente. En Bosnia, vemos el trabajo conjunto de la OTAN, los países de la cooperación, la OSCE, la Unión Europea, la ONU y muchas organizaciones no gubernamentales que han sumado sus esfuerzos para crear un marco viable para el progreso político y económico. Por ello, la noción de una arquitectura de seguridad basada en la cooperación institucional y en una amplia coalición para la paz no es únicamente un concepto académico. Se ha convertido en una realidad política. La OTAN ha desempeñado un papel considerable en el momento de conducirnos a la realidad actual en Bosnia. No hay ninguna duda de que la Alianza ocupa un puesto central en la emergente arquitectura europea. De hecho, en la Cumbre de Madrid de julio, la Alianza Atlántica va a hacer una gran contribución adicional a la seguridad europea en su conjunto. Primero, vamos a invitar uno o más países a iniciar las negociaciones de adhesión a la Alianza. Nuestro objetivo es dar la bienvenida a los nuevos miembros en 1999, el año en que vamos a celebrar el 50 aniversario de la Alianza. La apertura de la OTAN debe verse y valorarse por lo que significa: un componente natural del amplio proceso de integración europea, un medio para reforzar la confianza en su destino de las nuevas democracias y una respuesta a su sentido de pertenencia a Europa. Esos países quieren integrarse en la OTAN por la misma razón que los miembros actuales no la quieren abandonar. No debe quedar ninguna duda del efecto muy positivo que tendrá la apertura de la OTAN en la estabilidad de Europa. En este momento, muchos países que esperan adherirse han establecido controles democráticos sobre sus Fuerzas Armadas. Y, incluso más, el incentivo de integrarse les ha alentado a una serie de ellos a abordar y solucionar sus no pocos conflictos bilaterales o problemas con sus minorías. No puedo ver ningún beneficio de mantener la Alianza tal como está ahora, un reflejo de la división del pasado, y abandonando a Europa central a un indefinido estado de incertidumbre. Segundo, para lograr una seguridad y estabilidad para toda Europa, vamos a tener que tomar en cuenta las necesidades de los países que no van a integrarse o que lo van hacer más tarde. Vamos a intensificar la Asociación para la Paz (APP) para permitir que nuestros socios estén cada vez más involucrados en los procesos de planificación y consultas en casos de crisis. En esta "APP reforzada", los aspirantes a entrar podrán intensificar sus preparativos para la adhesión. Para los demás socios, la APP reforzada va a proporcionarles una certeza adicional de que seguirán estrechamente vinculados a la Alianza ampliada. En un paso más de ese proceso, vamos a trabajar con los socios en la iniciativa de establecer un Consejo de Asociación Atlántico (CAA), a modo de marco general para nuestra cooperación. El objetivo es inspirar un proceso consultivo y cooperativo más productivo, en el cual los socios estén más intensamente involucrados. Tercero, nuestro objetivo es alcanzar un acuerdo con Rusia para cimentar una cooperación estable y duradera. De hecho, una arquitectura de seguridad europea que digna de este nombre debe conceder al país más grande de Europa, Rusia, el lugar que le corresponde. La OTAN y Rusia están ahora plenamente comprometidas en una discusión que va a continuar a lo largo de los próximos meses. Se han producido progresos pese a que persisten algunas dificultades. Estoy convencido de que ambas partes estan genuinamente comprometidas a alcanzar un buen fin. Nuestro objetivo es lograr, para la Cumbre de Madrid, un acuerdo con Rusia que se exprese en un documento cuyo formato todavía está por decidir. Prevemos que tendrá cuatro grandes áreas : los principios compartidos que van a constituir la base de nuestra asociación; una amplia lista de áreas para la cooperación política; mecanismos de consulta, cooperación y posiblemente acción conjunta; y mecanismos para la cooperación y relaciones militares. Una representación militar permanente permitirá a los rusos ver con sus propios ojos lo que la OTAN es en la actualidad. Una cooperación verdadera sólo podrá emerger a través de un diálogo contínuo y digno de confianza. Cuarto, la Alianza va a desarrollar también sus relaciones con Ucrania. Una Ucrania independiente, estable y democrática es de importancia estratégica para el desarrollo de Europa en su conjunto. La Alianza se ha comprometido a desarrollar "una relación distinta y eficaz" con Ucrania, que también se formalizará, si es posible a tiempo para la Cumbre. Quinto, vamos a ampliar nuestro diálogo con seis países del Mediterráneo : Egipto, Israel, Jordania, Mauritania, Marruecos y Túnez. La seguridad en Europa está estrechamente vinculada a la seguridad y la estabilidad en el Mediterráneo y la dimensión mediterránea es uno de los componentes de la seguridad en la arquitectura europea. Nuestro diálogo con los países no OTAN de la cuenca mediterránea subraya que estamos interesados en la creación de unas relaciones buenas, sólidas y amistosas con ellos, de la misma forma que lo hemos hecho a través de Europa. Este diálogo se ampliará de forma progresiva. Por ello, los socios del Mediterráneo también van a ser invitados a atender cursos en la Escuela de la OTAN de Oberammergau (Alemania) y participarán en seminarios sobre mantenimiento de la paz y otros asuntos de seguridad. En sexto lugar, pero no por ello menos importante, la Cumbre va a dar los últimos retoques a la reforma de la estructura militar. La nueva estructura será más pequeña y tendrá dos innovaciones importantes. La primera es la introducción del concepto de Fuerzas Operativas Combinadas Conjuntas (FOCC). Esta idea proporcionará a la Alianza, por primera vez, una capacidad expresamente organizada para desplegar una fuerza de mantenimiento de la paz en una zona en crisis. Más aún, esta fuerza no está concebida como una capacidad únicamente de la Alianza ya que, desde el principio, las FOCC están designadas para operar con la participación de países no OTAN. La segunda innovación en la nueva estructura se refiere a la Identidad Europea de Seguridad y Defensa (IESD). A lo largo de los últimos meses, hemos desarrollado los medios por los cuales los Aliados europeos pueden utilizar los medios de la OTAN para posibles operaciones dirigidas por la Unión Europea Occidental (UEO). Por ello, de esta forma, la OTAN está haciendo una gran contribución en la evolución de la UEO, para que Europa tome más responsabilidades en los asuntos de seguridad. Una de las responsabilidades crecientes de los europeos es, precisamente, incrementar los esfuerzos para construir la IESD en el seno de la OTAN. Estoy satisfecho de que España haya decidido participar plenamente en la nueva estructura militar de la Alianza. Ello ha dado ya a España un papel importante en su definición y desarrollo. Francia también se está acercando. Estas decisiones nacionales importantes, aunque separadas, nos acercan a nuestro objetivo de desarrollar la IESD dentro de la Alianza. En conclusión, los contornos del nuevo orden de seguridad para el continente aparecen ahora más visibles. La OTAN ha hecho mucho para preparar el terreno y es con la ayuda de la OTAN que los distintos bloques de esta arquitectura van a ensamblarse en una estructura sólida. La Cumbre de Madrid será una oportunidad clave para seguir avanzando. Será una reunión determinante para el futuro de la OTAN y para la futura paz en Europa.
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